Diario de un Voyage (2009) / Halloween Voyage Blackstar // 3 días, un muerto que vuelva a la vida y el comienzo de un final en PortAventura


Desde pequeño me ha encantado escribir, mejor o peor es otro cantar, pero siempre me ha gustado tener registros de los viajes. Aún recuerdo cuando aparecieron algunos de ellos de cuando no había cumplido ni los diez años. Así que de mayor también me gustaba hacer diarios de viaje, dejando recuerdos. La mayor parte de ellos se encuentran en cuadernos en mi casa, pero algunos los publiqué en redes. 

Hoy comienzo una trilogía de entradas que corresponden a los últimos Halloween Voyage que realizó PACommunity en PortAventura: 2009, 2010 y 2011. Originalmente fueron publicados en la página, como episodios. Aquí van a ir respetándose la estructura aunque una versión reformada del texto, añadiendo otras fotos y metiendo algunos elementos más. En el día de hoy: Halloween Voyage Blackstar: Del 9 al 11 de octubre de 2009 en el Hotel Gold River de PortAventura. Edición número siete del evento, el comienzo de la última trilogía de los Halloween Voyage en PortAventura*


Se busca: Blackstar

Hemos hecho el curso de Estudio de Actores y así nos va.
Esperando a Furius Bacon con un Adol detrás.

Prólogo: 2 de octubre de 2009 - Y si el miedo me coje y me mata: Nuestra primera vez en Furius Baco (Publicado una semana antes del Halloween Voyage Blackstar)

En replica a una foto con cara de terror, pues porque no, vamos a poner por aquí otra. Ésta es de hace dos años [En el Halloween Voyage V, la edición de 2007] en la cola de una atracción donde subíamos por primera vez, rodeados de viñedos, y sobre todo de mucha gente... recuerdo los nervios, el rugir de la atracción y la velocidad a la que llevaba a sus ocupantes. Las caras reflejan el miedo que teníamos, que aseguro que eran así aunque fueran dramatizaos para la foto. Yo estaba que me iba por las patas abajo de pensar en aquel lanzamiento que no sabíamos cuando iba a ser. 

Una vez en la estación nos cedieron los primeros puestos algunos otros miembros de este -nuestro- club para que viviéramos la sensación más impresionante... y así fue, increible... Este fue nuestro primer Furius Baco, aunque mi cara pueda extrapolarse a la espera en cualquier pasaje del terror, como en La Selva del Miedo cuando sabes que en pocos minutos la fila avanzará y entrarás en un lugar donde no sabes de donde te va a venir el siguiente susto y su consecuente grito. 

Sean buenos, que en una semana y un día nos vemos las caras. Hay ganas de veros, a los que hace tiempo que no nos vemos y a los que aún no he tenido el placer de conocerles en persona. Ahora es cuando vendría eso de somos seres de amor... sí, lo somos.

La estación fantasma de Camp de Tarragona donde todo es posible, 
aunque este año aún funcionaban bien las comunicaciones con el resort


I. Cabalgando en el tren destino Sullivan - 9 de octubre de 2009

Madrugar es una cabronada pero cuando vas de viaje por placer se hace más ameno. Aunque aún así cuando uno recuerda como está Madrid a primera hora se quitan un poco las ganas. Así es, gente por todos lados, llegar el primero a la estación y esperar. Uno puntual y otro con retraso debido a los bancos y cajas, los dramas de la vida actual.

Uno de mis miedos era que pensaran que hacía contrabando de comida dentro de la maleta ya que había pan de molde, queso, jamón y unas bolsas de Lays, a las que aún tenía más miedo porque hicieran explosión y la grasa se expandiera por toda la ropa dejándola con unos preciosos manchones. Finalmente no paso nada de eso y acabamos sentados haciendo los sandwiches como si fuera un picnic improvisado, a otros ratos nos hemos escapado a la cafetería a ver como pasaban los arbolitos, que nos hacía gracia la altura de los cristales que había que agacharse para poder verlos. 

El viaje se hace rapidillo, no tiene perdida y el tren nos deja en la estación de Camp Tarragona a la hora prevista. Camp Tarragona es esa estación que todo el mundo nos había puesto a parir, como si fuera una casita de estas que se derrumban con un soplido igual que en los cuentos, pues MENTIRA, la estación es una secundaria del AVE, vale, pero no está mal, y encontramos fácilmente el bus de Alsa que nos llevaría hacía los hoteles. Lo que fue aún más sorprendente es que... ¡Llegó antes de tiempo!

Entrada al Hotel Gold River desde el parque

Nos subimos, pasó de Reus olímpicamente y nos llevó directamente a los hoteles donde bajamos en el Hotel Caribe. Allí en recepción pedimos un transfer para que nos llevara al nuestro hotel. Lo cual fue esperar, esperar casi hasta desesperar con un niño que no paraba de preguntar el porque de las cosas, todo el rato, que estaba poniéndonos de los nervios y el coche no llegaba ...hasta que el hombre nos vio tan desesperados que hizo que otro trabajador nos llevara antes de irse a comer él. Más majos. Así en nuestro coche, por fin, llegamos a Sullivan, o lo que es lo mismo el Hotel Gold River, donde nuestro querido amigo de Atención al Cliente [Le dejaremos en el anonimato porque así lo deseaba él], nos dijo que el bus original en el que íbamos desde Camp de Tarragona paraba en este hotel [Momento gota por la cabeza] 

Aquí fue el primer encuentro con otros coleguillas, como veronika, que ya llevaban rato pululando por las instalaciones. Estábamos en el edificio principal del hotel, que representa el City Hall, donde la mayoría nos alojaríamos. Otra parte, sobre todo de habitaciones de dos personas, estaban en la casa de "citas" que había en un edificio enfrente del City Hall. 

Subimos a la habitación, vimos todos los regalitos que nos habían dejado, las nulas vistas que teníamos a la nada. Comenzaba el Halloween Voyage Blackstar [Fanfarria típica de Disneyland en este espacio]


El skyline del Dragon Khan es tan bonito


II. El ataque de los cipreses y los viñedos - 9 de octubre de 2009

Por fin estábamos allí, compartiendo viaje por sexta vez con Carlos. Si, nos hacemos mayores [NdA: El Nando de 2025 mira con ternura al de 2009] Estábamos en la habitación 1412, jugueteando con todas las cosas de la habitación, repasando los canales de televisión y viendo lo rayante que es el de PortAventura con todo el rato lo mismo, aunque es el único lugar donde se puede escuchar en bucle ese himno tan bonito y emotivo que tienen. Nos hicimos unos sándwiches más, guardamos cosas en la nevera y salimos de nuevo disparados de allí a ver que tal estaba el parque, sabiendo que ya tendría que haber algo de ambientillo ya que la cola de recepción no había bajado nada desde que habíamos llegado.

En eso que estamos bajando, y de golpe nos vemos a mucha más gente como Diablylla o los hermanos Bea y Manu (Que son encantadores), que se estrenaban en estos viajes de Halloween, hasta nos encontramos a alguno casi no podía moverse de todo el peso de las cosas de los disfraces, que estaban manteniendo completamente como si fuera un secreto de Estado. La intriga no se desvelaría hasta el siguiente día.

Ahora era hora de salir cantando casi el Mago de Oz y dando brincos del poblado de Sullivan al de Penitence que estaban comunicados por un pequeño puente que hacía de nexo de unión. El cuerpo nos pedía adrenalina, y creo que la tarde se puede resumir en que estuvimos montando en todo lo que pudimos. Había pocas colas (ya se sabe que la calma viene antes de la tempestad, y viceversa), por lo que no nos libramos de los traquetos de la Stampida que daba la sensación que en alguno de ellos nos íbamos a salir volando.

El mono Bridas Manás está encantado de estar colgado

De lo que estábamos deseosos era de subir al Furius Baco que descubrimos que para algún visitante era Furius Bacon. Ummm bacon, que bueno, y que, ¿seríamos lanzados en rodajas de bacón por una sartén gigante? Volvíamos a tener la sensación de nerviosismo de la primera vez, ese BESTIAL lanzamiento, que da igual las veces que subas impresiona mucho y es alucinante la atracción, así como esa música de espera que contrasta con los km/h que alcanza el bicho este en cuestión. Eso si, decidimos que Furius Baco puede inspirar una película de terror El ataque de los cipreses y la secuela El ataque de los viñedos, porque es verdadero miedo cuando uno empieza a dar vueltas y se da cuenta uno cuenta que un poco más parece que te vas a comer alguna rama o accidentalmente alguna uva de las que hay en los viñedos del recorrido. Existe una cosa llamada jardineros que tienen una función interesante para que eso no suceda.

Nos hicimos preguntas como, por ejemplo en, Sea Oddyssey, ¿Por qué seguimos a un delfín que hace de inteligente pero que en el fondo sólo quiere jugar con monstruos que pretenden destrozar Seafaris?, ¿Y porque tiene esa voz de repelente listillo que lo sabe todo? Creo que en realidad Sami es malo, que le hagan un Hormigas Blancas. Al lado de todas las montañas rusas bruscas tenemos el Dragon Khan que en comparación es como un paseo relajante. La impresión de estar subido arriba y dejarte llevar, así como en Hurakan Condor puestos de pie, ver que aquello sigue subiendo y después caer como un pequeño fragmento de meteoritos. 

Jugamos a esquivar agua en el Grand Canyon Rapids donde tuvimos unas risas viendo a unos chicos cuya balsa no llegaba nunca a situarse en la cinta de salida y estaban los pobres en el lago dando vueltas mientras veían como el resto de balsas llegaban y subían, es un poco de peli de terror la verdad [No os preocupéis por ellos ya están muertos acabaron subiendo]

El atardecer desde el puente entre Gold River y la entrada al parque


En este día poca gente vimos del Voyage por el parque. Regresando hacía el hotel para descansar porque en estos viajes cansan aunque se duerma. Nos encontramos con Melissa e Iván que agotaban sus últimos minutos por el parque. Ellos han venido en el mortal Tren Estrella que algunos hemos usado en años anteriores, como un clásico, pero que ya hemos cambiado por la comodidad de los aviones o AVE. Encontronazo con amiguetes en el puente camino de Sullivan, tanto que vimos allí anochecer tranquilamente [De ahí la foto que acompaña el texto, exactamente de ese momento], hablando de otros Voyages -Cinco años viniendo os aseguro que dan para muchas anécdotas- de viajes y otros encuentros, además de cotilleos variados que es algo que nos encanta a todos. Ya con la noche caida regreso al hotel, vimos a los organizadores incluyendo a ocean83 que hacía dos años que no nos veíamos y sino fuera por él NADA de esto sería posible [NdA: Esto es así, los Voyage han sido para aquellos años como este año los eventos de Parques Reunidos que habéis leído por este blog] y nuevos encuentros. Se acerca el encuentro con Blackstar, ¿Qué nos tendrá preparado? La intriga realmente era grande [Música fantasmagórica debería ocupar este lugar]

Antes de nuestro encuentro con Blackstar


III. Terror en el saloon - 9 de octubre de 2009

El hotel ya se veía más animado, sobre todo más caras conocidas, el parque cerrando, la gente ya casi toda instalada en sus habitaciones, así descubrimos a Sonia y Cristian que eran vecinos nuestros, vamos pared con pared, junto con Naki que también ocupaban ese espacio. Estuvimos visitando unas y otras habitaciones, viendo como había algunas de ellas que eran un desmadre con las maletas abiertas, todo por encima de todos los lugares. En una de las subidas y bajadas de la habitación vivimos uno de esos momentos para recordar, Javillo entrando a un ascensor, vernos, reconocernos, empezar a presentarnos todos los que estábamos allí y una mujer, desconocida, que también estaba en el ascensor viendo aquello se giró y dijo "Y yo Maria Jesús" Creo que aún se recuerdan nuestras risas de ese momento, porque fue bastante curioso. Esto es integración y lo demás es tontería. 

Una duchita de esas que se llaman regeneradoras no viene nada mal y fue lo que hicimos todos. Íbamos con tiempo así que fue pasando gente por allí a hablar, a que le aconsejáramos que ponerse esa noche, trayendo todos los modelitos posibles a elegir, vimos un poco la tele -que divertidos son los canales extranjeros- pero cuando nos quisimos dar cuenta ya era la hora. Quedaban diez minutos para estar en el lugar clave que nos habían citado: las 21:40 horas, en el puente que une Sullivan con Penitence. Ahora si que era el lugar de ver a mucha mucha gente de este lugar, cuando llegamos ya había caras conocidas porque siempre hemos querido ser Guest Starring de esas de la tele.


El esqueleto en las alturas balanceándose con un complejo de Satine en Moulin Rouge!

AlbertoMallorca, que era fácilmente identificable porque es clavadito a las fotos, junto a su amiga Pepi, por supuesto Dream y Jean Marc -de los clásicos de la comunidad-  y de las nuevas generacionespara mí conociendo a Carlikus, Bob, Edu. También por allí vimos a Iknition, Alaskan... dejándome a mucha más gente. La sensación de buen rollo que me dio fue bastante buena. 

Un enterrador nos mandaba silencio. Nos ordenaron hacer una fila de una, pero eso era evidente que entre las 120 personas que había por allí era bastante complicado con lo que eran filas de a dos o a mogollón. La idea era que íbamos escoltados hasta las puertas del Saloon. El parque ya casi vacío del todo, iluminado y nosotros casi solitariamente andando por allí. Para aumentar la emoción, sea hecho aposta o no, nos pusieron a hacer cola en la entrada antes las puertas de lugar donde se realizaría el acto más importante de viaje de este año. 

Reconozco que estaba nervioso porque no sabía que nos habían preparado en su interior. En pequeños grupos fuimos entrando, el sentido era que para ordenar a la gente lo mejor posible, Vero andaba organizando las mesas, tuvimos una buena posición en primeras filas nuestro grupo de seis. Allí sentaditos, mirando, intrigado. Un esqueleto en las alturas sentado en un columpio se balanceaba al ritmo de una música que empezaba a dejar claro que habría mal rollo en estas cuatro paredes. 

Al final el Pájaro Loco salió para ¿rescatarnos a todos?


Una vez todos asentados en sus posicione comenzó a sonar una voz en off que nos empezaba a meter de lleno en el porque estábamos así. En resumen: Estábamos metidos en un entramado acojonante que ríete tú del caso Gürtel, ¡Éramos responsables del asesinato de Blackstar!  A mí me estaba asustando ya del todo. Esa voz tan directa, tan de ultratumba, ¡venga mal rollo!, y allí, allí apareció Blackstar, pero no lo hizo solo sino acompañado por Penny y Charline, dos asesinas sin piedad, dispuestas a la venganza. A partir de este momento todo derivó al humor.  Era la excusa perfecta para contarnos que la venganza de Blackstar era un viaje que que nunca olvidaríamos por estos tres días. Una canción para animarnos, el efectivo Let me entertain you  de Robbie Williams, un confetti de corazones (¿Por qué confetti de corazones rojos?, ¿Esto era Lo que necesitas es amor?). Mi enhorabuena a Anna, Spirito y djdudumix, además de todo el equipo técnico y al guionista, por un show presentación tan intrigante a la par que divertido. 

[NdA: Hasta hace poco estaba subido entero el show de bienvenida de esta noche, por desgracia han desaparecido, seguramente que estén en privado, del canal de YouTube de PAC como otro tanto contenido relacionado con los Voyage]

Foto oficial de nuestro grupo

Una vez acabado llegaba el descontrol: lease barra libre, todo el mundo bebiendo, y que Budweiser sea la que lleve la cerveza es todo un placer, suave, buena, con lo cual entraba a la perfección y ¡en botellín!, ¡No de garrafa! Estaban también buenos los canapes que iban sacando perfectamente enfilados los camareros, en una formación cuasi militar. Allí ya todos íbamos charlando, haciéndonos fotos, reconociéndonos unos a otros, PatyyBeto entre ellos, charlas animadas, juegos. Yo lo que no llegaba a entender era si al salir a mear tendríamos que ir acompañados o no, y cuando salí ví que casi había más gente fuera que dentro, como en los bares. De esa noche hay una colección de fotos, del photocall, con el pájaro loco, el trío de artistas, los flashazos estaban a la orden del día [NdA: Era la época de las fotos digitales con cámaras] que de tantas fotos en alguna hasta salíamos bien, aunque los efectos del agua con misterio hacían mella sobre todo cuando a última hora empezaron a dar cubatas y fue la revolución total. Creo que aprovechamos de sobra la barra libre -con chicos y chicas simpáticos sirviendo- entre anécdotas, competiciones, risas y conversaciones en el baño con gente que no era con la que estaba hablando: "Shh señorita no se puede dejar a un caballero que le está diciendo cosas bonitas a la mitad jajaja". Ahí estaba el nivel.

Pero llegada la hora fijada había que volver, en pequeños grupos y de nuevo organizados, pero claro tal y como íbamos no era hora de irse a dormir por lo que una buena parte nos quedamos en Sullivan, donde vueltas por la zona, yo decidí subirme a poner el pijama y bajar así, que se estaba más cómodo para estar tirado en la piscina, donde pasamos la noche de chachara pero ya sin agua con misterio. 

Las cámaras por la noche pueden cargarlas el demonio

Suficiente con lo tomado ya, viendo como alguno quiso hacer intento el intento de tirarse a la piscina y otros desaparecieron a saber para hacer que, entre subidas y bajada

Consejo nº 1: dormir tres personas en la misma cama puede ser muy agobiante, sobre todo si uno tiene tendencia a dar vueltas, y que sepáis que hay tantos ronquidos como personas. Consejo nº 2: si se va un grupo de cuatro personas buscar posibles habitaciones alternativas por si hay en la suya un cartel de 'No molestar', que si, que esas cosas pasan a menudo con tanta gente. Consejo nº 3: Hay que ayudar a los amigos cuando te piden ayuda y están maleta arriba, maleta abajo Y llegó la hora de dormir [Ahora vendría una nana, ideal para descansar]


Las vistas desde nuestra habitación


IV. Esto son vacaciones - 10 de octubre de 2009

Son las 8 de la mañana, suena un despertador y ha pasado lo que creo que no ha pasado nunca en ninguno de estos viajes: ¡Todo el mundo se ha despertado sin quejarse de la hora! La gente ha empezado a hablar, a levantarse, sin tener que moverles, empujarles, amenazarles, escupirles. Vale, esto último nunca ha pasado. Pero estábamos todos bastante sorprendidos de esta vitalidad, aunque uno que es precavido dijo a otro amigo que nos llamara a la habitación si nos habíamos quedado dormidos a las 8:30

Sabríamos que antes o después tanta animación mañanera nos pasaría factura, nos duchamos todos con unas ganas como si hubieras acabado de salir de un Supervivientes. Disfrutamos de las vistas del amanecer porque aunque las cercanas no son bonitas, daban al parking, las lejanas daban a las montañas y algo es algo. Como remate bajamos todos juntos al desayuno donde ya se notaba la llegada de gente. El buffet es bastante grande, como los de todos los hoteles de Port Aventura son comedores enormes. Allí se veían las caras de sueño que eran verdaderos poemas, seguramente un reflejo cual espejo de las nuestras. Tanta agitación acaba marcando. Por cierto, donde estaban los yogures aquello parecía el lugar donde están los pollitos como si pudieras elegir uno para llevarte a casa. Quizás ese pensamiento vino por el cansancio aunque estábamos poco tiempo sentados ya que aquello con tanta comida era como un festín digno de La Bella y la Bestia con todo el mundo bailando moviéndose.

Llegando a Penitence

Llegaba la hora del ataque de la comida, en toda regla: bacon, salchichas, chorizo, jamón, queso, salchichón. Me puse tan gocho a comer, estaba todo tan bueno, tenía tanta hambre y ya las caras decían bastante. Así nos fuimos encontrando con más gente con las mismas caras entre "Quiero devorarlo todo" y "Estoy más cansado que yo que se".  

Regresamos a las habitaciones para recoger algunas cosas, marchar al parque y ver que la gente ya empezaba a repartirse. Ahora es cuando comenzaba el terror ,por lo que decidimos darnos un voltio en el Dragon Khan haciendo cola y echando ficha a lo que había por la cola que, como cada uno tiene un gusto, pues no hay peleas ni nada por esas cosas. Tras ello y debido a que cada vez venía más y más gente, había que decidir que hacíamos, acabando por ocupar la Polynesia para ver los espectáculos de Aloha Tahití, creo que es la primera vez que lo veía entero, y Aves del Paraíso que me sorprendió gratamente y sorprendió tanto como la única otra vez que lo he visto, que uno es poco de espectáculos a no ser que sean de terror por estas fechas por ir tematizado. Pero nos vinieron muy bien para estabilizar nuestros cuerpos y mentes.


El momento de felicidad y paz absoluta en la piscina

Tras todo ello pues decidimos regresar al hotel a descansar un poco, ya que se notaba toda la resaca de cansancio de la noche en el saloon y en la piscina, una parte de nuestro grupo decidió que se iban a quedar comiendo y sobando en la habitación ya que habían traído una tortilla de patata desde Madrid para estos momentos de "¿y ahora que comemos?" 

Otros decidimos que ¡Queríamos bañarnos!, el tiempo era tan bueno, un solazo, calor, y nos bajamos a la piscina tranquilamente. Creo que ese fue el momento en el que dije "Esto son vacaciones", tirado en el agua, dando unos largos, mirando a la lejanía, con música typical americana acorde al momento de tranquilidad, escuchando la Stampida de fondo con su traqueteo característico. Paz que compartimos un rato con Melissa e Iván que tuvieron la misma idea. Evitando la multitud del parque, mejor adoptar el plan relax vacaciones absolutamente. Los momentos piscina suelen ser así entre que apenas había gente t que la música parecía estar acorde con el momento, el sueño que te entra en plan siesta, los ojos que se te cierran... 

Mientras otra buena parte estaban preparándose, maquillándose, poniéndose heridas, haciendo el loco, porque llegaban los zombies a Sullivan, 


Sí, más fotos del Dragon Khan. Check


V. Allí donde solíamos gritar - 10 de octubre de 2009

Los monstruos, enfermeros, muñecos de Saw, más enfermeros, una doctora empeñada en poner inyecciones, una payasa que daba de todo menos risa, muchos muertos vivientes, un loco muy loco, extrañas parejas, unos que parecían de una secta, una viuda muy sentida... estaban reunidos para una particular fiesta zombie que celebraríamos en la zona de los bungalows. 

Todos no íbamos disfrazados, así que nos quedamos desde la barrera mirando. Cuando en teoría ya estaban todos escondidos llega un un momentazo de no recuerdo quien era con alas negras y tacones, cruzando un paso en plan "Joder, es que no hay lugares ya para esconderse", tan desesperado, aunque al final encontró su lugar o esperemos que lo hiciera, que además el disfraz era bastante bueno.


Gente disfrazada por las instalaciones del Hotel Gold River

Adentrándonos con la cámara, acompañándola en silencio, viendo como los monstruos actuaban al paso de la misma: un loco que lo hacía muy bien, extraños seres llegados de otros lugares, la payasa que mató la risa de los niños (y de los adultos), hasta hubo una víctima entre los monstruos. Una vez acabado esto, se fueron desarrollando más escenas por otros lugares como el cementerio, donde se montaron toda una escena así improvisada, y decidieron meterse también en la escuela del lugar (la guardería de los niños) aunque me da que los niños ya están muy acostumbrados a otros monstruos y estos mucho miedo no les daba, pero fue una ocupación en toda regla que también provocó bastante cachondeo entre los trabajadores, los niños y los mirones que no nos habíamos disfrazado y habíamos acabado allí de espectadores del horror. 

Aquí, haciendo la cola del Express de La Mina del Diablo

Algunos decidimos beber algo, y es que las Coca Colas grandes fueron como una especie de espinacas para Popeye, unos revitalizantes que ni te cuento. Llegaba el punto en el que la tarde comenzaba a avanzar, a la espera del siguiente punto de esperar, por lo que decidimos nuestro pequeño grupo irnos al parque a pasar una tarde-noche terrorífica en plan cómo hacer una ouija, es decir, todos juntos para ver si podíamos ir a los pasajes del terror. 

En la entrada entre Sullivan y Penitence, vimos que todos los disfrazados que entraron al parque se convirtieron en el centro de atención de los visitantes, que se hicieron fotos con ellos. Algunos más cabroncetes se dedicaron a dar sustos al personal, y todo ello gratis [esto seguro que al parque le interesa] Viendo la enorme cola de Horror in Penitence, nos subimos hasta México, a hacer cola en el Express, ventajas de estar en un hotel del parque, de La Mina del Diablo, mientras un par tardaron un poco porque estaban haciendo cola para comerse un rico helado el cual apenas llegó nada cuando aparecieron por allí. 

El atardecer en el Far West lleno de esqueletos que han pasado muchos hambre ahí subidos

La espera se hizo con ese latido de corazón que no paraba de sonar de fondo, y que acompañaba a una espera bastante tranquila, aunque en el fondo nerviosa pero como tardábamos en entrar, podía llegar a ser desesperante. De repente aquello avanzaba y avanzaba hasta un grupo de gente conocida disfrazada pasó por delante nuestra, ejem- hasta que ahí de repente estábamos delante de un minero con acento que no era de Cataluña, vamos que no- que nos invitaba a entrar a una mina donde había humo por todos lados, comenzando ya un poco los nerviosismos que, poco a poco, fueron aumentando hasta llegar al cúlmen cuando en el invernadero, el amigo que llevábamos en primer lugar pegó tal frenazo que todos nos asustamos y a partir de ahí nos tenían acojonados porque no pararon de pegarnos sustos por todos lados, ¡éramos el blanco ideal!, ¡Si señor!, ¡Todos gritando como histéricos!, pero al salir caras de "Nosotros gritar, ¿qué va? nada de nada"

Unas vueltas por el tren alocado de la mina, para intentar apaciguar esos nervios con un extra de paradita en los frenos finales que tuvo que venir un chavalote currante a tocar algo para que el tren siguiera su camino de regreso a la estación. 

Ahora con las horas que eran camino a la tradicional cola del sábado, paseando por el oeste, dando un buen voltio y viendo que no había más que gente por todos lados, y más gente camino a La Selva del Miedo. Bueno ¡La cola de La Selva del Miedo que es una atracción en si misma!: Primero encontrar donde es el comienzo de la cola, segundo esperar a ver si aquello avanza, tercero cuando ves que no avanza acabar sentado en el suelo y cuarto: cuando aquello ya avanza a ratos pues simplemente esperar. Y esperar hace que salgan tantos temas interesantes que eso fue lo que pasó que la cola se nos pasó tan rápida hablando de todo un poco y de algo un mucho pero fue la mar de interesante compartir cosas. Tuvimos momento parada para comprar un bocadillo que de lo que tardaban casi perdemos a nuestros compañeros de expedición, y a medida que nos acercábamos para ver como el miedo volvía al cuerpo, las típicas peleas de "Tú delante", "No, tú delante", "Yo no quiero ir primero" 


La cola de La Selva del Miedo antes de entrar en sus instalaciones

Tremendo fue el momento de entrar, que así leído parece que fue poco pero más de una hora y media estuvimos allí esperando aunque no sabíamos lo que habría al día siguiente con lo que no nos quejaremos. Tras la presentación por parte de un tétrico personaje, que ya estábamos que no sabíamos como colocarnos ni que hacer, total, llegó el caos, con la aparición de primeras de uno que se parecía mucho a Blackstar, ummm, el miedo, los berridos otra vez, el ahora tú pa' adelante, yo pa' atrás, a tu lado, que si te agarro (Pepi es experta en agarrarse a los brazos que lo sepan ustedes), las voces empezaban a quedarse roncas casi sin darnos cuenta: saltos, golpes, hostias involuntarias, caídas de todo tipo, caras de "Hombre, por favor, que no damos tanto miedo", así hasta el final, que si nos graban era para darnos vergüenza ajena. 

Lo que me encanta es ver como los actores se cebaban con nuestro grupo. Lo entiendo, les dábamos mucho juego entre momentos horribles: las esquinas que hay que doblar donde uno no sabe que saldrá al girar, los autobuses donde hay que pasar en fila y no hay manera de correr, adentrarse al interior de los bosques polynesios pero pese a todo ello conseguimos escapar de allí de cuerpo entero, siendo observados por aquellos que ahora iniciaban la cola en la Selva, que aún les esperaban unas horas por allí hasta entrar.

La fachada de Horror in Penitence por la noche antes de que nos dieran otros sustos


Aún nos quedaba Horror in Penitence así que decidimos intentar entrar. Por suerte estaba menos petado que horas antes y allí nos pusimos a esperar. Esta vez no desesperábamos y a ratos había bastante silencio, que se iba acabando a medida que llegábamos delante de la fachada de la susodicha atracción y entramos en su interior ¡Montamos el espectáculo!, algunos gritos, tonterías, hasta en un lugar donde nos ganó la histeria colectiva, aún no sabemos bien porque, aunque para remate el final psicotrópico, para que salgas con un mareo que pa' que. 

No pude evitar coger la foto que nos hicieron porque cada cara es cada uno a su rollo. Casi corriendo salimos a ver La Parada de los Monstruos que me pareció que había bastante más cosas que otros años, aunque aquello iba rapidillo, como cuando la cabalgata de Rasca y Pica pasaba por el barrio pobre de Springfield pero sin exagerar. 

Juan, las caras, grábales las caras

No sé exactamente que es esta foto pero es que en aquella época las cámaras aún no eran perfectas

Hay gente con hambre así que tocaba cenar después, y yo que soy un comilón pues repetí, tuvimos la suerte de ser los últimos en pasar para poder comprar algo, así que una hamburguesa cayó entre mis brazos, otra Coca Cola grande y un Choni móvil puesto encima de la mesa para deleitarnos con Las Ketchup o Britney Spears, vamos que de todo un poco? (que por cierto, ¿te percataste del chulo que teníamos detrás? porque nadie hizo comentario al respecto) estábamos tan cansados que casi nos tienen que echar de allí. 

Una sección fue a ver Terror en el Lago pero otra pasamos para irnos al hotel a decidir que hacíamos? Pachá podía esperar, que queríamos algo más tranqui. Lo que no sabíamos es que esa noche iba a ser una gymkhana nocturna que no estaba planeada [Chan, chan]

El City Hall del Hotel Gold River de madrugada


VI. En busca de los refrescos escondidos - 10 de octubre de 2009

Hubo una baja nada más llegar al hotel, cayó sobre la cama y nunca más se movió en esa noche, aunque era de esperar porque estaba el pobre tan agusto ahí tirado, echando la babilla que si yo hubiera hecho tampoco hubiera querido que me despertaran? Mientras yo yendo a buscar a los mallorquines, bajé a la habitación que me habían dicho que estaban, pero ¡Oh Sorpresa! O habían cambiado mucho, o a aquel hombre con cara de tío más mayor que le había despertado seguramente de su confortable sueño no era ninguno de los dos, nunca recordaré en que habitación estaban realmente, aunque creo que el último día acabaron diciéndomelo ¡Qué no iba a matar a nadie!

En nuestro cuarto estábamos hablando sobre lo que hacer o dejar de hacer, una ducha, una espera, alguna llamada, atención al diálogo de la llamada, mientras el amigo andaba más sopa que otra cosa. Suena el teléfono, lo cojo, abstengámonos de quién hizo la llamada:

Yo: ¿Si? 
Persona dejada en el anonimato: Hola, ¿Quién eres? 
Yo: Soy Fernando 
Persona dejada en el anonimato: ¿Se puede poner bafo? [NdA: Bafo era mi nick de antaño en PAC, un juego de letras que además se volvía en un homenaje a Buffy Cazavampiros]
Yo: Si, yo mismo también 

Algunos subieron a la habitación, y nos anunciaron que había un espectáculo que se hacía en el cementerio de Sullivan con los actores del Hotel, teóricamente a la 1.30 de la mañana. Nos bajamos allí donde coincidimos con otros del viaje y estuvimos viendo aquello (y comenzando a comentar el grave problema de esa noche, ¡La falta de Coca-Cola!) La verdad que había actores que daban bastante mal rollo como aquel que decía que se apartaran que le había dado un yuyo y que le dejaran aire... parecía tan real. 

Y el espectáculo pues graciosillo se me ocurrió decir que faltaba que apareciera Michael Jackson y sí,  aquello fue finalmente una escenografía de Thriller, con Michael y todos los actores que habían acojonado esa noche a los que estaban alojados en el Hotel Burn. Decidimos investigar un poco el lugar por lo que, había lugares que si tocabas hacían ruido como por ejemplo una vaca que todo el mundo sobó para que mugiera, super divertido.


Las vistas desde donde estábamos sentados

Acabamos sentados en unas hamacas en la piscina, de charla y sobre todo pensando, ¿Cómo se podrá conseguir una Coca Cola y/o bebida en este hotel?. La búsqueda parecía que no iba a ser sencilla. Alguien decía haber visto una máquina de venta en alguno de los edificios pero entre tanto edificio creemos que iba a ser complicado, preguntamos también a alguna señora de la limpieza pero tampoco nos dio solución. Por supuesto en recepción tampoco nos dijeron nada nuevo, que como el hotel era nuevo y eso, que aún no habían traído máquinas. 

Sólo sé que por cuestiones del azar, de la suerte y de una mujer muy maja (hay que guardar ciertos secretos), lo conseguimos justo cuando ya habíamos abandonado el intento de conseguirlo de todas las maneras posibles y estábamos a puntos de meternos en el ascensor para subir a nuestras habitaciones (que por cierto, ¡que chulada el marcador de pisos con forma de herradura!). Menos mal porque ya hubo intentos surrealistas de conseguir la bebida que lo único que consiguieron fue algunas carreras. Así que ya con nuestra bebida, misterio y demás, y sin hacer mucho ruido, empezamos a beber, a jugar y yo descubrí, entre otras cosas, que el baño de tías se llamaba Cowgirl y que no se donde estaba escondido el de los Cowboys. 

Éramos pocos pero bien avenidos y creo que nos entretuvimos bastante, con mucho cachondeo, conversaciones pendientes y demás. La noche ya no era tan cálida como la anterior, aún por el misterio aunque quizás la insolación que seguramente llevara encima me hizo evitar el pasar frío. Entre coñas y risas, el tiempo pasaba más que volando. No miramos el móvil y menos mal: las 5 de la mañana que nos dieron a lo tonto. Hora de recogerse, y oigan que hay foto de que dejamos todo limpio, limpio. A echarse a la cama, caer rendido, pensando que en pocas horas hay que ponerse en pie otra vez. ¿El cuerpo resistirá? [Envíen SMS con la palabra clave SOBREVIVIR acompañado de SI o NO]


Las fotos de la comida ya eran trending topic en 2009


VII.  El despertar del guerrero abatido
 

8 de la mañana, suena el despertador, los ánimos no están como ayer y me levantó en plan, ¡Oh mi cabeza!, ¡Oh la ducha!, ¡Oh dios! Y cosas por el estilo, no fue mortal pero la verdad es que estaba tan bien durmiendo como un tronco que levantarse fastidia, mis compis de cuarto, incluido el adoptado-acogido, pues se levantaron un rato después, aunque tampoco les costó horrores. Un golpe en la pared de la habitación de al lado no sabemos si ?Esto es que nos callemos o que si estamos despiertos?, cuando vimos que llamaron a la puerta supusimos que era que si ya estábamos despiertos. 

Momento de hacer maletas, empezar a recoger todo, repartir las frikadas que había por la habitación, y bajar a desayunar? una ojeada al hall y se veía la cantidad de gente que iba aumentando cada vez más, como la cola del desayuno, que un poco más y sería la de la comida casi, pero suerte que teníamos allí a Alberto y a Pepi y nos adjuntamos a ellos, él había perdido del todo la voz completamente. Nos sentamos tranquilamente y aquí ya costaba más comer, recibimos la visita de Olivia que nos saludó y nos hicimos fotillo y eso, aunque los caretos eran majos (menos aquel que se quedó durmiendo, que estaba claro, más fresco que una lechuga), de nuevo nos cebamos a comer grasas, pero teníamos que aprovechar, que ya cuando regresáramos no íbamos a tener esos lujazos. 

El sol daba fuerte otra vez, y las caras de la gente eran muy poema. Nuestro cuerpo cansado y derrotado, dirigió sus pasos a ver a la Mansión de Lucy, para ver un poco como viven estas personas y si lo que pagan lo pagan con razón, muy bonito el lugar desde allí salimos corriendo para llegar a tiempo a la gymkhana que había en el parque y yo que pensaba que no había gymkhana ni nada este año- y llegamos a tiempo, ya que además tardó en empezar justo en la zona del área infantil de juegos de la China baja. Poco a poco se fueron formando los equipos, yo recaí en el número 3 aunque la espera al sol fue matadora, el tiempo nos acompañó en los tres días de la manita casi. 

¿Me puedo quitar ya la venda?

Vamos a jugar en la gymkana, la diversión y el pique está asegurado

Sonia era la encargada de dar las salidas de la prueba, pero la pobrecilla es que no tenía ya nada de voz, que parecía que algún asesino en serie se había cargado sus cuerdas vocales. Tras un rato de espera, asados, leímos la primera prueba de La prueba del oro que se llamaba la gymkhana en cuestión: todos unidos en plan rollitos de primavera, subiendo por la muralla china, vamos que con toda la gente que había algo sencillito y poco caluroso además. Después desde China hacía México jugamos a ir atados a un pie de otra persona y hacernos un recorrido hasta el arco, en ambas pruebas quedamos los últimos igualmente llega la más emocionante, todo nuestro grupo vendados los ojos teníamos que recorrer medio México únicamente por las indicaciones de uno de nosotros y aquello fue un cachondeo, porque creo que recuerdo a alguna persona en plan "Cuidado una piedra", "Cuidado, escaleras". Cabroncetes ellos. Sí, de nuevo quedamos los últimos. 

Como fin de fiesta la prueba de llevar pepitas-caramelos, de un lado a otro, ahí quedamos los segundos, pero lógicamente la tensa espera hasta saber el ganador nos hizo saber que no éramos nosotros, un Oh muy grande, pero la verdad es que si hubiéramos hecho las pruebas más rápidos, no sabéis cuanto suelo hubiéramos comido y cuantas heridas de guerra tendríamos. Enhorabuena a los ganadores (entre dientes). 

En fin que cogimos la sección comilona para irnos con todo el mundo que había pululando por el parque a Jeremy's a comer pizza, la verdad es que sólo esperamos media hora de cola, viendo que había carteles donde ponía que las colas podían ser de dos horas, tres horas y medias de las atracciones es poco, el tiempo de espera sirvió para saber que decidir entre tantas cosas, menús y demás, que era un poco caótico y ese olorcillo que había de comida hacía que el estómago se abriera. Y lo mejor es que conseguimos mesa sin tener que poner a alguno de nosotros como una banderilla humana señalando -o peleando- que es casi algo milagroso, la comida fue tan tranquila que no queríamos movernos de allí. Vamos que nos habíamos pegado casi allí con Superglue.


Lo que nos gusta unas colas para montar en cosas

Finalmente levantamos los culos, después de hablar de cosas no muy agradables, que a alguno le recordaron que nunca más cantara con el Singstar,  y aprovechando el Express optamos por la opción más fácil que fue hacernos un Stampida casi terminando ya con el día, al menos con el día de montar en atracciones que para hacer el gamba nos quedó buena parte de la tarde.

¿Cuántas veces hemos repetido esta foto? Muchas

Por desgracia comenzaba ya la fatídica hora del domingo: la de las despedida. Así los mallorquines nos abandonaban habiendo dejado huella en la producción pero sobre todo en nuestros corazones (y de corazón digo esto, ni ironías ni na, que han sido encantadores). Tengo la teoría que el Halloween Voyage es como una especie de peli de terror con diferentes entregas  Se notaba ya que esto estaba acabando pero PortAventura sin comprar ningún recuerdo no es lo mismo. 

Bajada a la Mediterránea hasta la entrada principal donde comprar algunos regalos para amiguetes y hacernos una foto donde el pájaro loco, el Voyage nos unió y nuestra amistad perdura y lo que le queda, por eso siempre estos viajes son especiales. Dejando las ñoñerias teníamos que regresar, como si fuera algo que se veía venir nos fuimos encontrando a gente por el camino de la que despedirnos que nos encontramos por los pasillos del hotel unas cuantas veces y ella se empeñaba el sábado en ponernos inyecciones gigantes- lo que no sabíamos es que nos esperaba una última sorpresa al llegar al hotel, el giro final [Música de intriga]

La portada de nuestro disco más intenso


y VIII. Que como tú solías decir... es el fin 

Pues la verdad es que la llegada al hotel todo estaba muy tranquilo, demasiado tranquilo, recogimos las maletas de la consigna. Ya sólo nos quedaba esperar a que llegara el autobús que nos llevará a Camp Tarragona para volver a nuestros hogares. La recepcionista nos dijo que sin problema, cosa que ya nos había confirmado nuestro amigo que curraba por allí. Así que todos tan contentos esperando hasta que la tragedia se mascaba en el ambiente.

Son las siete de la tarde y diez minutos. Alguien le dice a la recepcionista, que no, que ese bus ya no pasa por allí con lo cual nos preguntamos: ¿Y ahora cómo podemos bajar hasta el Caribe a coger el autobús?, alguien nos iba a llevar del hotel para allá, pero pasaban los minutos y nadie venía, entre tanto nos despedimos rápido de Mel, Iván -que esa noche regresaban en el Tren Estrellado, digo Estrella- porque tendríamos que salir casi corriendo. Tras una confusión, cuando pensaban que nos habíamos ido del lugar, finalmente una chica nos recogió y nos dijo algo así camino del coche "¿Bueno qué, ahora rapidito ¿no?" 

Sólo digo que a esta mujer le pusimos tres nombres diferentes: a) Fiestera b) Loca c) Kamikaze. Cualquiera de las tres era posible porque conseguimos llegar en menos de cinco minutos al Hotel Caribe.  En la lejanía, yendo en el coche, vimos que había un autobús allí parado, y la mujer no tuvo mejor idea - que es buena de verdad- de ponerse justo delante del autobús a toda velocidad para evitar que si era el nuestro se fuera. Por fortuna no lo era y al bajar, preguntamos, era el que pasaría en unos minutos por aquí.

El bus que si teníamos que coger. Menuda drama el tema de los buses.

Sorprendentemente nos encontramos con otro grupo de personas que les había pasado exactamente lo mismo que a nosotros, y también les habían traído en coche hasta allí. Tanto estrés que salimos corriendo a mear porque ya no aguantábamos las ganas y en unos minutos más llegó nuestro autobús. Qué bien, ya sentados allí nos íbamos a descansar... 

...pero nuestras caras cambiaron otra vez cuando vimos como el autobús, ¡Subía de nuevo para el Gold River! ¡El autobús si que pasaba por el hotel! Los que íbamos en el bus ya íbamos gritando y maldiciendo. Tanto fue que una mujer estuvo a punto de bajarse del autobús para hablar con la recepcionista, aunque no sé si pensaba hablar o iba con ganas de partirle la cara. El conductor no le dejó y fue él mismo el que se bajo a hablar con los del hotel.

La visión borrosa de la zona industrial

Que no era la primera vez que le pasaba a un cliente esto, y nos explicó a posteriori que les obligan a pasar por todos los hoteles lo cual tiene bastante sentido y lógico, no lo contrario. Pero vamos que tanto stress como digo yo para nada, sólo para darle emoción al regreso. Ahora si, ya volvíamos, atardecía en el autobús, y en el hilo musical radiofónico de turno sonaba el You're always on my mind de los Pet Shop Boys, algo bastante idóneo para este momento, los tres vaqueros -por eso del sombrero- estaban ya volviendo viendo las famosas fábricas futuristas que decoran los paisajes de Tarragona, esta vez al anochecer y no como tantas otras veces al amanecer, hasta la llegada a la también iluminada de Camp Tarragona. Unas últimas fotos con pena en el andén de la estación.

Una vez sentados, comimos algo de tortilla. Me desconecté del mundo para escribir parte de lo que aquí he dejado. Siempre al regresar me asalta una duda ¿Por qué parece que los tres días no hayan pasado?, ¿Será esto un micro mundo?, ¿Un sueño dentro de una temporada horrible? Tengo la extraña sensación, Totó, de que si que estamos regresando a casa aunque, eso sí,  con una sonrisa tonta. Fin 

"Al fin y al cabo un Voyage se forma entre todos, y entre todos ha sido éste, 
así que mil gracias a los que han hecho posible de nuevo tres días único e inolvidables"

Los recuerdos de estos días en modo maleta

Epílogo en 2025: Es flipante mirar hacia atrás tantos años y recordar que el disfrute que teníamos entonces es parecido al que a día de hoy hacemos en los parques, seguimos disfrutando de ellos con los amigos. Ha gente que estaba que ya no está, siguen vivos pero no están en nuestras vidas, digo. Después los que siguen estando e incluso algunos que sólo vimos ese año en persona pero hemos seguido en contacto. 

Así por aquí siguen amigas para siempre como Carlos y Cristian, aunque ese año Alex y Jandro no estuvieron -en realidad Jandro ya nos abandonó y no regresó a este viaje, no le pagaban lo suficiente-. Después algunos como Spirito o Diablylla que se han acabado dedicando de lleno a trabajar en el sector del ocio, Bea y Manu que son gente encantadora, Melissa (e Iván) a la que tenemos pendientes para un programón del podcast que se vendrá en algún momento. 


Si queréis saber más de estos viajes de los Halloween Voyage tenemos un episodio maravilloso en el podcast de Pesadilla en el Parque de Atracciones donde lo dedicamos al completo: #20 Amigas para siempre: Del Halloween Voyage en PortAventura a la unión friki bajo estas líneas los enlaces para iVoox, Spotify, y YouTube, por aquí los de Amazon Music y Apple Podcasts.

 
 

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